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Antes de volar, toma un te con miel

ABR
29

Expulsada de avión por toser demasiado


HONOLULU (AP) viernes 30 de marzo, 5:27 PM - Una joven de 16 años fue expulsada de un avión por toser demasiado.


Rachel Collier fue expulsada de un vuelo de Continental Airlines cuando se disponía a despegar de Nueva Jersey con destino a la capital de Hawai.

La muchacha se había resfriado durante una visita escolar a Washington, D.C. y Nueva York. Se durmió en el avión y se despertó con una tos persistente poco antes del despegue.

"Todo el mundo me miraba", contó Collier. "No podía hablar porque me había quedado afónica de la tos. Me entro el panicó".

Una azafata le trajo agua y un medico que iba en el avión indicó que podría realizar el trayecto de 10 horas. Sin embargo, el capitán devolvió la nave a la puesta de embarque para que se apeara Collier y una de sus maestras, Maile Kawamura.

"El capitán dijo que tenia que bajarme del avión y me puse a llorar", dijo Collier.

Los otros 39 estudiantes regresaron a Hawai.

Kawamura dijo que se quedo anonadada. Finalmente se alojaron en Nueva York, donde compraron ropa y material de aseo.

Continental dijo en una declaración que Collier tosía "descontroladamente" y que "el capitán creyó haber obrado en el mejor interés de la pasajera y del resto de los pasajeros del avión".

La madre de la joven, Stephanie Collier, dijo que Continental acordó reembolsar los gastos incurridos por su hija, incluyendo el hotel.

Al volver a entrevistar a Rachell, 2 años después, nos contó cómo fue el resto de ese trágico día de vacaciones en Nueva York:

Una vez alojada en el hotel, fui a un restaurante próximo para poder almorzar, pero como no tenia voz para pedir el almuerzo debí señalárselo al mozo en la carta y al momento de pagar, me dí cuenta que había olvidado la cartera en la habitación del hotel. Trato de explicarle lo sucedido al mozo, quien, al no comprenderme, llamó a la policía y terminé en el calabozo de la comisaria de Manhatan. Al quedar libre, me encontraba a unas 40 cuadras del hotel por lo cual debí tomar un ómnibus. Al subir no pude decirle el importe al chofer del mismo, por mi impedimento de hablar. Esto al parecer, puso muy nervioso a éste. Intenté buscar algunas monedas en mi cartera sin suerte, es así que introduje mi mano en el bolsillo de la campera, actitud que el chofer mal interpretó, pensando que sacaría un arma para asaltarlo y fue así que recibí un cortito al mejor estilo Martin Karadagian, propinado por éste, quien luego a la voz de “Maten a la ladrona” , continuó golpeándome, bajándome cinco dientes. No satisfecho con esto, invitó a todos los pasajeros a tomar represalias con “la supuesta malviviente”, propinándome entre todos, una golpiza feroz, cuyo resultado de la misma fueron, cuatro costillas rotas, fractura de omóplato, dedo pulgar y meñique, mandíbula y escoriaciones en la cadera.

Al terminar la golpiza me arrojaron del ómnibus sin detenerse, a unos 82 km/h, dejándome tirada en el medio de una conocida villa de emergencia ubicada al noroeste de Nueva York, llamada “Assbreak City”. Allí fui victimada. Me robaron la ropa que llevaba y violada reiteradas veces. Al parecer le caí bien al jefe de la villa, Baster “Pink” Smith, puesto que después me llevó a asaltar un licorería, donde compartió conmigo tres botellas de Ron y dos de Vodka. Al terminar el asalto, me fue devuelta mi ropa, pero por equivocación, me dieron la cartera de una turista Suiza que habían asaltado anteriormente. El hecho no hubiese sido tan grave, si en la misma sólo hubiese habido documentación, pero al parecer, la suiza llevaba consigo un revolver Magnum calibre .357 -el cual seguramente no tuvo oportunidad de usar- en el bolsillo interno de la cartera. Luego me dejaron en la puerta del hotel y se fueron.

Al ingresar al hotel y, por el estado de ebriedad, las golpiza recibida, las fracturas en todo el cuerpo y obviamente por mi afonía, estaba totalmente irreconocible y no pude explicar cómo había llegado hasta allí. El Administrador del hotel llamo a la policía, quienes llegaron en escasos minutos y que luego de revisarme, encontraron el arma y la identificación de la turista Suiza. Al tener antecedentes -por lo del restaurante- y luego de ver la identificación -la que creyeron falsa- pensaron que pertenecía a una red terrorista, por lo que esa misma noche fui deportada a Suiza.

Desde entonces me encuentro en la cárcel de máxima seguridad de la ciudad de Zurich. Si bien mis heridas ya sanaron, nunca recuperé totalmente la voz, producto de la situación traumática que viví. Lo que sí, quiero agradecer a Continental Airlines, por hacerse cargo de los gastos del hotel.

Sólo hay un comentario:

Anónimo habló y dijo ... 24 de septiembre de 2008 12:15  

Aaayyyy no ma..no | Quién va ac reer eso?